En esta maravillosa ciudad, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO por su importante rol histórico desde la colonización de América.

En Guanajuato, hay mucho por conocer, pero aquí te damos algunas ideas.

Saliendo del hotel, puedes conocer La Plaza de la Paz y la Basílica de Guanajuato. En esta zona, que antes era la ubicación de la plaza mayor, se encontraban las casas de las familias más ricas de la ciudad. Hoy muchas de esas mansiones han sido transformadas en edificios gubernamentales. Esta hermosa plaza se encuentra rodeada de estos edificios y otras iglesias, pero la atracción principal es la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, cuya construcción duró 25 años. Puedes visitar tanto la basílica como varias de las casas que pertenecían a la nobleza del virreinato y disfrutar de un viaje por la historia, o recorrer los vistosos jardines de Plaza de la Paz.

A un costado de La Plaza de la Paz, encontrarás el edificio central de La Universidad de Guanajuato y sus famosas escaleras.

La Universidad es una de las más antiguas de América Latina, abrió por primera vez sus puertas en el siglo XVIII como un colegio Jesuita para niños. Fue el primer edificio educativo en el estado y fue fundado originalmente como el Hospicio de la Santísima Trinidad. Cambió de nombre varias veces antes de convertirse en propiedad del estado en 1828. Tiempo después  fue nombrado  Colegio Nacional de Guanajuato. En 1945 obtuvo la categoría de universidad y finalmente fue llamada Universidad de Guanajuato.

Caminando un poco más llegarás al Jardín Unión, donde se encuentran la Iglesia San Diego y el Teatro Juárez, el cual es considerado uno de los teatros más hermoso de México. Desde que fue inaugurado por el General Porfirio Díaz en el año de 1903.

El techo está coronado de ocho grandes estatuas de bronce que representan a las nueve musas de la mitología griega: Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania. Su pórtico es de estilo dórico romano y en su interior se encuentra un hermoso salón fumador de estilo Art Nouveau.

Luego de esto, puedes continuar con una visita al lugar de los hechos, la Alhóndiga de Granaditas, un almacén y fuerte español, que fue transformado en museo y es un símbolo de la liberación mexicana. Allí se refugiaron las familias y tropas peninsulares durante la primera batalla, que culminó con la toma de la Alhóndiga y la ejecución de quienes se hallaban dentro.

Al año siguiente, los líderes independistas fueron capturados y fusilados y sus cabezas fueron colgadas de las cuatro esquinas de la Alhóndiga, el 14 de octubre de 1811, donde permanecieron alrededor de diez años, y se dice que aún se pueden ver los ganchos donde las colgaron.

Puedes conocer la Plaza de los Ángeles y un lugar cuyos balcones sólo están separados por unos cuantos centímetros, un rincón íntimo para todos aquellos que se atrevan a pasar sin poder apenas respirar, el Callejón del Beso. Y aunque este original nombre inspire amor y pasión, la realidad es que debe esta denominación a la trágica leyenda de dos enamorados.

Si te gustan las historias de miedo, entonces tienes que visitar el Museo de Las momias de Guanajuato, que son  cuerpos que fueron enterrados durante una epidemia de cólera en 1833 y que, por las condiciones de sepultura y climáticas, resultaron momificados. Entre las 108 momias que hay en el museo, varias presentan muecas que indican que habían sido sepultadas vivas por error.

Luego, puedes visitar el Mercado Hidalgo, inaugurado por las mismas fechas y construido sobre lo que antes era el predio de la antigua plaza de toros. Fue pensado por los arquitectos como estación de tren, por lo que su interior es una gran nave metálica en la que se despliegan decenas de puestos que venden todo tipo de productos,  o bien ir a la Presa de la Olla, construida en 1749 para suministrar agua potable a la ciudad. Aquí encontrarás botes de alquiler, un hermoso parque y la estatua de Miguel de Hidalgo, uno de los líderes de la guerra por la independencia, inaugurada a principios del siglo XX.

Para disfrutar de un atardecer increible y una gran vista de 360º de la ciudad entonces tienes que visitar el emblemático monumento al Pípila, edificado en 1939 en honor al minero apodado el Pípila que quemó la puerta del fuerte español Alhóndiga de Granaditas en 1810 durante la primera batalla de la Guerra de la Independencia de México.

Tambien puedes ir al poblado de La Valenciana, y descender a un pozo minero para explorar varias de las cavernas que exhiben una gran variedad de equipos de perforación y herramientas. La parte de la mina acondicionada para los recorridos ha sido restaurada con el equipo original y piezas históricas.

Podrás admirar una figura de la Virgen María tallada en una de las paredes y estrechos pasillos que se extienden hasta las profundidades de la mina. Justo a las afueras de la mina se encuentra el Templo de San Cayetano de La Valenciana, que data del siglo XVIII.